El calor y el frío extremo, o la sal que se echa en las carreteras para evitar que se forme hielo, afectan mucho a las almohadillas de los perros, sobre todo, si viven en una ciudad. El verano, en especial, es una época muy peligrosa porque las altas temperaturas recalientan enormemente las calles y esto provoca que sus almohadillas se quemen e incluso se puedan formar llagas. Para evitarlo, sólo hay que adoptar unas sencillas precauciones. En primer lugar, evitar pasearles al sol en las horas centrales del día. Otras medidas son: pasear por zonas ajardinadas, refrescar las patas del perro con agua o en una fuente, ponerle botitas especiales si lo creemos necesario y aplicarle a diario una crema para hidratar las almohadillas. Para esto último, una opción natural es Planti-Pro de Anibio, que también sirve para curar pequeñas heridas. 

Se presenta en forma de dispensador y de spray, y entre sus componentes figuran el aceite de jojoba, el aceite de nuez de macadamia nuezel aceite de árbol de téel aloe verala miel de Manuka, etc. 

 

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