En España hay pocos expertos en el uso de aceites esenciales en animales. Por eso nos encanta compartir esta entrevista a Susana Blanco, bióloga, etóloga y educadora medioambiental, especialista en fitoaromaterapia y fitocosmética natural en animales.

En tu web Aromanimalia explicas que desde pequeña ya notabas los genes animalistas, ¿verdad? ¿Nos puedes contar ahora un poquito más cuál ha sido tu desarrollo vital y profesional en lo que respecta al bienestar animal?
He de admitir que fueron mis abuelas quienes me inculcaron y potenciaron esa atracción vital hacia los animales que tienen los niños. De pequeña pasaba mucho tiempo con mis abuelas materna y paterna, ambas grandes defensoras de los animales a su manera y tal cómo se entendía en aquellos tiempos en los que simplemente se trataba de respetar y ayudar en la medida de lo posible a aquellos seres más desfavorecidos. Me refiero a perros y gatos que en los 80 aún deambulaban por las calles de las ciudades. Las leyes y la normativa de protección animal en aquel entonces aún brillaban por su ausencia, no es que sean muy plausibles hoy en día, pero algo hemos avanzado en comparación con tiempos anteriores en los que la vida de un animal no valía más allá del beneficio o utilidad que te pudiera aportar. De mayor tuve claro que mi vida profesional giraría en torno a estos entrañables, mágicos y familiares seres, y así fue y sigue siendo.

¿Por qué te interesó en concreto la aromaterapia para animales?
Reconozco, y muy a mi pesar, que jamás me interesó en absoluto la asignatura de botánica (lástima). Solo cuando fui bastante mayor se despertó mi atracción por las plantas como seres vivos, y más aún, lo que más me sedujo y fascinó de ellas fue su naturaleza como altruistas sanadoras de la vida que las circunda. Por otro lado, llamémoslo hiperosmia, conexión límbica, estado alterado de conciencia, reminiscencias… siempre he presumido de tener un sentido del olfato casi cercano al del rey del olfato, el elefante africano. De ahí mi predilección por las aromáticas, las más evolucionadas filogenéticamente y, en concreto, por su alquimia o excelsa sinfonía de moléculas aromáticas perfectamente definidas bioquímicamente tras milenios de evolución y selección: la ciencia de sus esencias.

¿Cómo has ido adquiriendo los conocimientos en aromaterapia y fitoterapia para animales? En España no hay mucha formación al respecto…
Hace más de 12 años, o incluso me atrevo a decir que alguno más, que llevo estudiando, indagando, ilustrándome sobre el tema de manera bastante autodidacta y asistiendo a alguna que otra formación reglada. La mayoría de mis conocimientos los he adquirido junto a célebres y reconocidos aromaterapeutas y veterinarios bioterapeutas del país vecino: Francia, cuya ventaja y tradición aromática es notable y centenaria.

¿Cuáles son los problemas emocionales o físicos de los animales que conviven o tienen mucha relación con los humanos como perros, gatos, caballos… en los que más puede ayudar la aromaterapia, los aceites esenciales?
La aromaterapia, es decir, el uso de los aceites esenciales (esencias) aprovechando las propiedades terapéuticas que se derivan de su perfil bioquímico para mejorar o paliar una determinada sintomatología son bastante copiosas. Podemos tratar, o bien trabajar de manera coadyuvante al tratamiento alopático favoreciendo el proceso de curación, diversidad de dolencias comunes. Desde un problema osteoarticular como puede ser una displasia de cadera calmando la inflamación y el dolor, hasta dolencias hepáticas con el uso de aceites esenciales hepatoprotectores, coleréticos y colagogos vía tópica y/o oral. También son beneficiosos para dolencias de las vías respiratorias como puede ser una traqueobronquitis (tos de las perreras) o una calicivirosis felina a través de difusiones atmosféricas. Ayudan mucho, asimismo, en estados de ansiedad derivados de un estrés crónico, heridas superficiales, dermatitis, atopias o como repelentes de parásitos, por nombrar algunos ejemplos.

Eso sí, nunca dejaremos nada al azar, sino que trabajaremos con conocimientos profundos, respetando las precauciones de uso de los aceites esenciales y utilizando aceites esenciales e hidrolatos que cumplan de manera categórica todos los criterios de calidad exigidos.

¿Tienes constancia de algunos problemas se hayan acentuado por la situación de confinamiento primero y por la angustia que genera a muchas personas la COVID-19?
Pues la verdad es que personalmente no he tenido constancia de ningún problema, tanto a nivel físico como emocional, relacionado con la situación sanitaria actual. Lo que sí he tenido es muchas preguntas sobré cómo y qué usar para desinfectar las patitas de los peludos después del paseo. De ahí que decidiera publicar la siguiente entrada en el blog “Jabón desinfectante para lavar las patas” , así como dedicar un taller monográfico para aprender a elaborarlo: “Jabón líquido desinfectante y toallitas húmedas para lavar las patitas”

¿Tienes experiencia también con animales de santuarios o de granjas como vacas, cerdos, etc.?
Sí, por supuesto, he colaborado con casos elaborando preparados para animales de granja y de protectoras: protectores solares para cerdos, ungüentos cicatrizantes y antisépticos para burros y ovejas, repelentes para caballos, antisárnicos para perros… incluso haciendo abrigos para gallinas desplumadas procedentes de la explotación avícola.

Aunque intento ser lo más activista posible en pro de la defensa de los derechos de los animales, fue hace algunos años cuando realmente me consagré más fervientemente a este sacrificado menester, en mi caso el de “creer poder salvar el mundo”. Reconozco incluso llegar a una especie de delirio en el que creía que mi máxima en la vida era salvar a todo bicho viviente.  Llevaba a cabo campañas de concienciación como la que se realizó en el metro de Barcelona 2016 de la que fui participe junto a otros compañeros a favor de la liberación animal, rescates de animales de granja, participación en la feria vegana de Barcelona, proyecto CES para la gestión y control de colonias felinas ayuntamiento Molins de Rei, charlas sobre experimentación animal, tóxicos  contaminación y medioambiental, y un largo etc.

Sin embargo, la impotencia y el desaliento de vivir una realidad tan ingrata e impasible hacia los animales no humanos, junto con algún que otro problema de salud, me ha hecho abrir los ojos al hecho de que, en ocasiones, menos es más.

Actualmente estás centrada en la formación, cuéntanos los cursos que habitualmente ofreces, en qué modalidad los realizas…
Sí, actualmente sobre todo estoy enfocada a la docencia, otra de mis vocaciones. Llevo a cabo cursos y talleres relacionados principalmente con la fitoterapia veterinaria, la etología, así como con la cosmética e higiene natural como objetivo de salud y bienestar animal. De hecho, en mis comienzos impartía el curso de fitoaromaterapia veterinaria como parte del contenido de uno de los cursos de especialización profesional llevado a cabo por el servicio de etología de la facultad de veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid.

Anteriormente, todos mis cursos eran presenciales, lo que me ha llevado a recorrer gran parte de la geografía española, sin embargo, con la llegada de las nuevas tecnologías hoy por hoy la mayoría los llevo a cabo a través de aulas virtuales, eso sí las clases son online en directo, aunque cabe la posibilidad de verlo en diferido. En el aula también se dispone de todo el material didáctico requerido: cuadernos, vídeos, presentaciones, documentos y webs de interés…, así como un foro para la resolución de dudas. A pesar de no ser presenciales siempre intento no perder ni un ápice de calidad, tanto a nivel profesional como humano, además esta renovadora forma de trabajar ha abierto nuevas perspectivas y horizontes al poder asistir gente prácticamente desde cualquier lugar del mundo con disponer simplemente de una conexión a internet.

Os dejo el enlace al próximo curso de “Fito-aromaterapia científica aplicada a animales” que realizo en Acupcan y da comienzo el día 26 de octubre, por si os animáis.

Y para finalizar, ¿querrías compartir alguna experiencia en particular con algún animal?
Bueno, hace poco publiqué una nueva entrada en mi blog, muy útil e interesante sobre el tratamiento, desde la perspectiva de la fitoaromaterapia veterinaria, de una otitis canina de origen bacteriano.

Siempre que publico un caso me gusta ponerle cara al animal por lo que suelo pedir a su responsable una foto en la que se le vea “guapo” (todos sabemos que más es una utopía imposible) para colgarla con el texto junto a la entrada. Así que envié un e-mail a su responsable para comentárselo y no tardé ni 5 minutos en recibir una respuesta con una de las peores noticias… Bart con 15 añitos nos había dejado. Es curioso porque este caso lo llevé a cabo hace ya unos meses, sin embargo, cuando pensé en el tema para publicar el post, que coincidió con la misma semana que Bart abandonó su cuerpo, tuve muy claro desde el principio que él iba a ser el protagonista sin ni siquiera saber que ya no estaba entre nosotros. ¿Intuición?, ¿conexión?, ¿clarividencia?, llamémoslo simplemente empatía, amor…

Por ello me gustaría hacer un guiño a su paso por el mundo y compartir con vosotros esta última entrada en el blog dedicada a su memoria: “El Streptococcus que susurraba a los cánidos”

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