En los más de seis años de vida de nuestro herbolario para animales son muchos los animales, sobre todo perros, que hemos conocido con alergia ambiental. Sin embargo, el que primero nos viene a la mente es el caso de un labrador que terminó, con solo 8 meses, en el chenil de una protectora, precisamente por el prurito, infecciones y estrés que le producía la alergia a los ácaros y ciertos ingredientes químicos. La medicación a base de corticoides y la dieta que llevaba no solucionaron el problema, sino al contrario, el perro seguía sufriendo mucho por el picor y las irritaciones que se producía al rascarse, y, además, tenía sobrepeso. Afortunadamente, hay historias con final feliz y ésta lo tuvo porque alguien se apiadó de él, lo adoptó y comenzó un nuevo tratamiento con una de nuestras veterinarias integrativas. Un cambio de alimentación (ecológica y sin cereales), suplementos herbales y nutricionales, acupuntura y un poco de paciencia lograron reducir y controlar los problemas dermatológicos y eliminar el estrés del animal. Eso, unido a la adecuación del hogar (eliminando alfombras, tapicerías, etc. para reducir el polvo y ácaros; productos ecológicos de limpieza, etc.), obraron el milagro. Ahora se puede decir que nuestro labrador es un perro feliz.

Como os podéis imaginar tras esta introducción, en este artículo vamos a hablar de las alergias ambientales.

En primer lugar, aclararemos que una alergia ambiental es una respuesta del sistema inmune que considera un enemigo a una sustancia como, por ejemplo, el polvo, los ácaros, el polen, las gramíneas, el humo o ciertos componentes químicos. Ese alérgeno puede llegar a vuestro animal por vía respiratoria o por contacto directo.

Las alergias ambientales a elementos externos provocan principalmente problemas dermatológicos (prurito, irritación, enrojecimiento, infecciones…).

¿Qué podemos hacer contra las alergias ambientales?

Pues lógicamente, como haríamos si sufrimos nosotros este tipo de alergias, alejar a nuestros animales de ese alérgeno lo más posible. En teoría es sencillo, pero en la práctica, no, ya lo sabemos…

  • Alérgenos, vade retro.
    Lo primero es saber qué sustancia provoca alergia a vuestros animales: polvo, ácaros, humo, polen, ingredientes químicos… Para ello existen pruebas veterinarias (intradérmicas, análisis de sangre…). En algunos casos, es evidente que el problema es el polen, el polvo o los componentes químicos, ya que, tras entrar en contacto con esas sustancias, aparece la reacción alérgica: En cualquier caso, os recomendamos:
  1. Polen y gramíneas. Evitad que vuestro perro (o gato) pasee por zonas con vegetación. Después, al llegar a casa, pasad un paño húmedo por sus almohadillas y, en general, por todo el pelaje para retirar el polen que pueda traer. Cambiaos también vosotros de ropa y zapatos para no introducirlo en casa.
  2. Ácaros, polvo y humo. Retirad alfombras, cortinas, etc.; limpiad con más frecuencia, pero no uséis la escoba, sino aspiradora; no fuméis cerca de vuestros animales…
  3. Componentes químicos de productos de higiene como antiparasitarios o champús, productos de limpieza del hogar, perfumes, etc. Si es así, en nuestro caso, os ofrecemos una selección de productos naturales para su higiene y protección. Y os recomendamos usar productos de limpieza ecológicos ycosmética natural.
  • Suplementos naturales y champús especiales.
    Además de consultar con un veterinario integrativo (si no conocéis a ninguno, nosotros colaboramos con varios, contactadnos) para que os defina un tratamiento individualizado, os sugerimos:
  1. Suplementos nutricionales antihistamínicos, así como con ácidos grasos Omega 3 DHA y plantas depurativas. También es recomendable reforzar en estas épocas el sistema inmune con plantas y hongos medicinales, así como con pre y probióticos. La acupuntura sería otra terapia a tener en cuenta porque potencia las defensas naturales.
  2. Champuterapia. Bañad a vuestro animal, al menos una vez a la semana, en periodos como la primavera con un champú específico. Con los baños se reduce mucho la cantidad de alérgenos y con ello también la inflamación y el prurito.
  3. Productos naturales para aliviar el picor. Como soluciones naturales de aplicación tópica para aliviar el picor, existen varias opciones con plata coloidal, caléndula, arcillas con avena, etc.
  • Cuidar su estado emocional. Debemos empatizar con el estado emocional de nuestro peludo. Imaginad el sufrimiento y estrés que os produciría un picor continuo. Las flores de Bach, el Reiki o la Musicoterapia son algunas opciones naturales que podéis emplear para ayudarle. Y, por supuesto, la Aromaterapia o Zoofarmacognosis, es decir, aprovechar las propiedades calmantes de ciertos aceites esenciales. En concreto, los hidrolatos suponen una gran alternativa a los potentes aromas de los aceites esenciales, ya que muchos animales que sufren alergias estacionales se vuelven hipersensibles a los olores en general. Una idea es hacer cubitos de hielo con hidrolato de lavanda o manzanilla romana, y aplicarlos luego sobre la piel para ayudar a disminuir la inflamación o aliviar una picadura de insecto o ronchas. Solo en el caso de perros y conejos (o caballos), no en gatos y siempre evitando ojos, oídos y hocico.

  • Veterinaria integrativa. Insistimos en que el veterinario es el que debe decidir el tratamiento más adecuado, sobre todo en casos graves, solo queremos recordar que los fármacos para las alergias son inmunosupresores. Con ello inhiben las reacciones alérgicas, pero también pueden generar efectos secundarios como: diarreas, vómitos y náuseas, pérdida de peso, encías inflamadas, temblores, insuficiencia renal, hipertensión, letargo y depresión, etc. Desde el enfoque de la veterinaria integrativa (de nuevo, si no conocéis a ninguno, nosotros colaboramos con varias veterinarias integrativas, contactadnos), se está trabajando, además de en los suplementos y terapias naturales que hemos citado, en otras direcciones:
  1. Aceite de CBD para perros para dermatitis atópica. Se puede aplicar sobre la piel para producir un alivio inmediato y relajante. O también por vía oral, añadiendo el aceite de CBD en su comida. Aunque el aceite de CBD es un suplemento y viene con una cantidad diaria recomendada, para que sea efectivo y seguro en casos de patologías como las alergias, la cantidad debe ser fijada por un veterinario.
  2. Aceite de coco. Si lo añadís a su comida, le beneficiará por susvitaminas y minerales. Si lo aplicáis sobre la piel de vuestro perro, ayudaréis a mejorar su piel y prevenir infecciones por sus propiedades antibacterianas y antiinflamatorias.
  3. Dietoterapia. Como en cualquier dolencia, la dieta es muy importante. En este caso, debe ser de calidad y ecológica, es decir, que no incluya subproductos (sino ingredientes aptos para consumo humano) ni aditivos químicos.

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