Amaya Espíndola de Felvet es una veterinaria con la colaboramos porque compartimos su enfoque sobre la salud animal. Se trata de un enfoque holístico, que da gran importancia a las emociones y el comportamiento en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades felinas. También compartimos con ella la gran importancia de una dieta natural y de integrar en los tratamientos herramientas terapéuticas como la fitoterapia, la zoofarmacognosis y la terapia floral. Amaya es una gran experta en gatos, de hecho, colabora desde hace muchos años con Abriga, la asociación que gestiona el pionero café con gatos rescatados La Gatoteca. Le hemos pedido que nos escriba un artículo sobre un tema que nos consultáis a menudo, ¿por qué, de repente, vuestro gato hace pis o caca fuera de su arenero?

Amaya Espíndola. La consulta está llena de casos en los que el gato se hace pis o caca fuera de su arenero. Muchas veces, por resignación, permitimos que esta situación permanezca en el tiempo. Espero que con la lectura de este artículo puedas dar un poco de luz a una posible solución.

¿Qué nos dicen los pises y las cacas de los gatos?
Sabemos que los gatos usan sus pises y cacas como forma de comunicación y normalmente ello está asociado al territorio o a poner límites si creen que está siendo invadido. También otras causas posibles pueden ser la falta de adaptación a un entorno compartido, el estrés, una enfermedad que lo debilita, etc.

Cuando tenemos un gato haciendo pis o caca fuera, pensamos que hay un propósito, que nos quiere molestar o provocar. Lo cierto es que es un mensaje para quien lo reciba. A veces está muy claramente destinado a los humanos responsables y a veces a otros gatos, perros, etc.

Si nuestra reacción a este mensaje es un castigo o un regaño, el mensaje ha llegado a destino, pero no lo estamos respondiendo correctamente. Y si no lo hacemos, nuestro gato no dejará de hacer pis o caca fuera de su arenero hasta obtener la contestación adecuada.

En busca de la solución…
Las lecturas de los pises y cacas fuera del arenero son variadas. Lo primero es saber si hay un problema físico. Una prueba de orina es suficiente para detectar muchos problemas de salud. Es un análisis sencillo y económico que debería hacerse siempre y más aún en los casos de micción inadecuada. También si hubiera caca fuera del arenero, es bueno descartar la presencia de parásitos.

Una vez descartados los temas de salud, pasaremos a revisar lo comportamental. Si descubrimos que hay gatos en el exterior del hogar y hacen sus necesidades en las inmediaciones de casa, la norma general es que el gato haga pis en las ventanas, paredes o puertas que den al exterior. En este caso, además de tratar el estrés, tenemos que ser pacientes porque el gato está respondiendo a su instinto natural. Marca su territorio para que no le invadan.

En cambio, si los pises no cumplen esta norma territorial, se relacionan con nuestras actividades diarias y claramente tenemos un mensaje con destinatario. La interpretación de este mensaje tiene sus trucos y aunque puedan parecer siempre los mismos, la experiencia me ha demostrado que no son iguales. Cada gato es un mundo, con su humano y con su situación específicos.

Entonces, ¿qué puedo hacer?
Mi recomendación sería tener apuntadas las fechas y los sitios de marcaje. Relacionarlos, si procede, al momento del día y a nuestra actividad en el momento. Buscar en ese periodo en el que empiezan los pises o cacas fuera, si el gato ha cambiado algo en su rutina, en su relación con otros gatos o si algo en nuestro círculo está pasando por una situación difícil. No hay que desestimar nada porque cada persona reacciona a las situaciones de forma diferente y nuestro gato es el primero en captar esta energía.

Una vez hecha la investigación, tenemos, como siempre, que revisar toda la rutina del gato y su relación con el humano. Observar otros puntos de ansiedad, como el comer rápido, pedir cosas como el abrir el grifo o la puerta a la terraza, despertarnos por la mañana, etc.

Si existen expresiones como estas, es necesario tratar esa ansiedad y equilibrar al gato. Puedes apoyarte en feromonas en casos de territorio, pero ello no supondrá más que un tapón a la causa que produce este comportamiento. Los repelentes tampoco dan una solución.

Yo prefiero el uso de plantas que, además de darnos pistas de las emociones presentes, nos sirven como tratamiento. El gato elige lo que necesita y nosotros observamos y actuamos en consecuencia.

Mientras encuentras la solución o recibes ayuda, cubre todo aquello que pueda dañarse. Esa frustración que genera el olor del pis o la destrucción de los suelos de madera es un factor importante a considerar para resolver el problema. Si no estamos bien, no será fácil aplicar las pautas que nos ayuden a solucionarlo.

Recuerda que tu gato en el fondo te está pidiendo ayuda. Cuando más se demore esa ayuda en llegar, más difícil será resolver el problema. Sin embargo, siempre hay solución.

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