Libro «Aprende a hablar con los animales»

Clara Martín Cifredo domina diversas terapias naturales como la técnica craneosacral, las flores de Bach… pero, sobre todo, está centrada en la comunicación animal. Aunque no era consciente de que hacía comunicación animal, dice que ya se comunicaba con ellos desde pequeña. Desde hace siete años se dedica «oficialmente» a esta práctica tras formarse con maestras como Olga Porqueras.

Clara define la comunicación con animales como “la base” de las demás terapias naturales, la fase previa a elegir el tratamiento a seguir.  ¿Por qué? Os lo cuenta en esta entrevista que le hicimos tras el evento que organizamos para presentar su primer libro “Aprende a hablar con los animales” que puedes adquirir en nuestra tienda online.

En primer lugar, ¿a qué te refieres cuando hablas de comunicarte con los animales?
Hay dos tipos de comunicación con animales. Una es la etológica que se basa en las señales de calma y el lenguaje corporal de los animales. La otra sería la comunicación que yo practico, que se produce a un nivel más profundo, telepático. Telepatía significa realmente sentir a alguien de lejos.

La comunicación a la que me refiero está, por tanto, basada en sentimientos. Es una forma de empatizar, de conocer lo que está sintiendo el animal en ese momento. Desarrollar una sensibilidad “especial”, ya que no se trata de un don, para comunicarse con los animales es muy fácil porque ellos se mueven por emociones. De esta forma, se puede conocer qué están sintiendo más allá de lo que muestran con su lenguaje corporal.

¿Es igual de fácil comunicarse con todos los animales? Perros, gatos, caballos, insectos, reptiles…
Sí, depende, sobre todo, de la personalidad de cada animal. No influye tanto la especie, sino de cómo es cada uno como individuo. Todo lo que está vivo, comunica. Lo importante es estar en sintonía y empatizar. Es cierto que los animales salvajes no suelen querer comunicarse con los humanos porque solemos ser más una amenaza que una ayuda. Su comunicación, por lo general, se reduce a “¿Eres peligroso o no?”. Lo habitual es que no busquen la ayuda del humano.
Con los insectos lo que ocurre es que funcionan más como “alma-grupo”, es decir, de forma colectiva que individual, por lo que la comunicación es con un grupo de insectos. En el caso de los reptiles, no es que sean más primarios, sino que, tienen intereses diferentes, enfocan la vida de otra forma y toman otras decisiones.

¿En qué casos recurren a ti las personas para que hagas comunicación animal?
Para multitud de cosas, pero generalmente para cuestiones relacionadas con la falta de comprensión en el hogar que derivan en problemas de comportamiento, emocionales, etc. Muchas veces se trata de mala gestión de la convivencia, en enfermedades cuando, pese a pasar por el veterinario, no saben qué ocurre, cuando el animal está próximo a fallecer o para decidir si practicar la eutanasia o no.

La comunicación animal también sirve para buscar animales perdidos, aunque yo ya no me dedico a estos casos porque falta de tiempo, ya que hay que estar 24 horas comunicando para ver por dónde va el animal.

¿Por qué deberíamos aprender comunicación animal?
Creo que si vives con alguien, tienes que aprender a hablar el mismo idioma. Si no es así, un malentendido tras otro lleva a un problema emocional que si no se gestiona deriva en una enfermedad. Si hay la comunicación es buena, los animales se van a sentir más a gusto y se evitamos esas consecuencias negativas.

¿En qué momentos recomendarías realizar comunicación animal de forma preventiva?
En casos como la llegada de un bebé al hogar, antes de una separación de pareja, cuando se prevé que se produzca una muerte… estaría muy indicado realizar comunicación animal porque son cambios muy importantes en el hogar.

El planteamiento no es decirle al animal cómo debe comportarse, sino explicarle lo que va a ocurrir con detalle porque si no es así, el animal puede que no entienda esos cambios. Por ejemplo, el perro o el gato puede decir que no quiere que el niño le toque o, al revés, “déjame con el niño que me gusta”. También puede pedir un espacio propio o que no le molesten cuando duerme.

¿Combinas la comunicación con alguna otra terapia natural para mayor efectividad?
Sí, empleo diversas terapias naturales en función de cada caso y colaboro con otros terapeutas para lograr el mejor tratamiento. Por ejemplo, con zoofarmacognosis (aceites esenciales y vegetales, entre otras sustancias naturales) y flores de Bach si es algo más emocional, craneosacral si es más físico, etc. La comunicación es la base para saber qué ocurre y a partir de ahí, trabajarlo.

Además de realizar consultas de comunicación con animales, impartes talleres físicos y online, ¿por qué has decidido escribir este libro?
El libro no es un curso, pero da a conocer la comunicación con animales. En España no se sabe mucho y no existía bibliografía en castellano, pero sí en inglés. Quería explicar qué es la comunicación, para qué sirve, cómo aplicarla en casa, etc.

Es un libro precioso, con unas ilustraciones fantásticas, muy fácil de leer y con códigos QR que enlazan con vídeos tuyos. Cuéntanos cómo llegaste a este diseño tan atractivo y a este formato interactivo.
Es un proyecto muy personal y yo soy una persona muy visual. A mí los libros me tienen que enamorar. Por eso he cuidado tanto el diseño, las ilustraciones, también he incluido imágenes de algunos animales con lo que he comunicado. Además, quería que fuera un libro intuitivo e interactivo, y que siguiera vivo, de ahí que haya incluido códigos QR a vídeos que se irán actualizando. Mi idea es que el libro fuera atractivo y transmitiera un enfoque positivo y divertido de la comunicación animal.

*Compra el libro «Aprende a hablar con los animales» aquí.

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